
Ayer Sábado 04 de Julio se desarrolló el “magno evento” CONCIERTECHO en el estadio Manuel Bonilla organizado por la gente de Un techo para mi país.
Tuve la suerte de ser invitado por mis grandes amigos de la banda Inyectores y esta invitación me dio acceso “a la parte de atrás” del espectáculo .Esa donde músicos, organizadores y ayayeros se juntan en la parte ficha del asunto.
Me encontré con gente conocida dentro y fuera del back , gente de años, de distintas épocas y de distintos círculos, pero que tenían una coincidencia : Todas ellas conocían mi trayectoria musical, mi trabajo y mi banda.
También coincidieron todos en la misma pregunta : Oye y cuándo tocas , qué tal Dalevuelta.? Mi respuesta fue la misma , corta , concisa y directa : ME ABURRÍ.
Ayer esta respuesta adquirió mucho más peso luego de ver (por enésima vez) todo lo que pasaba “en el maravilloso mundo del back stage”.
Desde un poco antes - y voy a otorgarle el beneficio de la duda a la organización y sus encargados de prensa, porque sinceramente no sé cuál fue la composición del mensaje para los medios en relación a este concierto-. Lo que YO vi, es que el conciertecho (y ya le saqué la mayúscula) no fue otra cosa que el concierto de Aterciopelados teloneado por un puñado de bandas fantasmas de Lima.
La cobertura mediática , pobrísima dicho sea de paso para un evento que tenía como finalidad recaudar (más) fondos para un fin social (tremendamente aplaudido desde esta esquina) se concentró en la llegada de los colochos a tierras limeñas para ofrecer lo que según ellos iba a ser “un concierto al que le habían dado una onda así tipo feria, familiar”, según palabras de la cantante .
Desde ahí la cosa ya me olía conocida porque SIEMPRE HA PASADO LO MISMO y los otros músicos que pusieron el hombro, su arte y su tiempo sencillamente NO EXISTEN. Perdón, solo existía Bareto . (Banda local que fusiona la música tropical y el rock ) . Aprovecho para mandarle un abrazo a Joaquín y su gente.
Pero voy al grano. Yo llegué con 3 de los Inyectores y desde la puerta ya hubo problemas. Los músicos al back stage y sus acompañantes a la cancha. Para todo esto minutos antes Gabriel, el bajista no podía entrar porque Inyectores no figuraba en la lista de ingreso que contenía la relación de músicos participantes . “Soy Gabriel Bellido , bajista de Inyectores y si no puedo entrar no puedo tocar”… “tú puedes ser quién quieras , pero si no estás en esta lista no entras”. (respuesta de los encargados).
El asunto se arregló y luego de ver el puchero y la cara de “pero que sea la última vez” que puso uno de los encargados, todos entramos al mundo mágico del back.
No sé con exactitud la cantidad de bandas que tocaban, hasta el momento que yo me fui conté 5 y se que habían un poco más que tocarían luego. Habían 4 espacios para que las bandas (por turnos ) los ocuparan. Es decir, tu “posición privilegiada” de participante en el evento no servía de nada si es que querías quedarte a ver todo el concierto porque tocabas y tenías que desalojar tu espacio para que entre otro ya que la oferta de espacios designados era considerablemente menor a la cantidad de bandas participantes.
Había un solo baño Disal sin luz para todas las bandas y sus acompañantes. Hombres y mujeres compartiendo el mismo espacio oscuro para hacer pipí y popó. A mis amigos colombianos les habían separado un espacio aparte con guachimanes incluídos para que nadie los moleste en la zona en donde todos los músicos compartían espacio y 2 baños debidamente cerrados con candado para que nadie ose depositar sus desechos corporales en ellos.
Cajita de madera con cobertura de plata en donde se guardaban las infusiones que habían pedido, un depósito de café calientito únicamente para ellos, mesita con mantel y hasta variedad de sushi para las florecitas rockeras que venían a cerrar el evento.
No puedo negar que hubo 2 refris en el espacio común llenas de gaseosas y agua para que el arte criollo refresque sus gargantas. También en un promedio de 3 horas ,sacaraon una fuente con unas 30 butiffaritas, 30 cucharitas de suspiro a la limeña y no sé qué otra cosa más con una cremita de aceituna. Todo en tamaño muestra y para un cantidad aproximada de 100 personas.
Resumiendo.
Ésta fue , es y seguirá siendo la realidad para muchos exponentes de la música made in Perú. Más allá de que no se les invite sushi , que obviamente lo coloqué para enumerar una de las muchas diferencias que se hicieron ese día , el punto está en que no sé por qué razón existe en la cabeza de algunas personas que al local, ese que muchas veces toca gratis , ese que tiene que vender sus disco a 5 soles porque todo el mundo se lo baja, ese que tiene que recibir muchas veces remuneraciones miserables por su trabajo , pero que a fin de cuentas sigue haciendo música porque cree en lo que hace y en dónde lo hace. Hay que tratarlo como una cagada , hay que refregarle en la cara una diferencia que no existe y que poco más decirle que se dé con una piedra en el pecho y agradezca que lo que se le da es lo que hay y si le gusta bien y si no también.
Todo esto fue un resumen de lo que yo vi y comenté luego con mis colegas músicos luego de que tocaran.
Yo sigo creyendo en mi arte y en la de muchas personas más en este país. En lo que ya perdí respeto hace mucho es en esa gente que tiene los medios y las oportunidades para hacer que este arte llegue a los demás de la manera correcta y justa en la que tiene que llegar.
Me olvidaba:
Hasta donde yo sé NINGUNA BANDA LOCAL hizo una prueba de sonido. Deber ser por eso que todas sonaron pésimo las primeras 2 o 3 canciones.
